Paseando, al comienzo del otoño, por el Paseo de los Tristes la escena es indescriptible; la naturaleza había cerrado sus ojos y como un pintor daliniano dejó su impronta en la ladera de la Alhambra , que tiene por espejo el barrio del Albaicin. Al pie de la misma trascurre silencioso el río Darro a Dauro (por aquello de las pepitas de oro) y también conocido por el río de los gatos abandonados, que riega la frondosa flora formada por higueras, parras, pinos, fresas, moras, granados… y una gran variedad de plantas y árboles entremezclados de hoja caduca y perenne, que le da ese colorido mágico de pintura surrealista.
Entre esa variopinta flora del cauce del Darro destacan los granados, árboles de hojas lanceoladas, que llegando el otoño cambian su ropaje verdoso por otra vestimenta de un color crema amarillento, complementándose con la tonalidad rojo vivo violáceo de su fruto: la granada.Palabra que proviene del latín pomum, “manzana” y granatus, “sembrado” debido a su forma y a la cantidad de semillas que alberga en su interior. Por esa definición, hay escritores que afirman que fue esa manzana de granos rojo y blancos la que dio Eva a nuestro padre Adán. Es un fruto tan atrayente que hay un refrán que dice: granada madura, tentación segura
Su origen lo podemos encontrar en la Antigua Persia (actualmente Irán) y su historia es conocida varios siglos antes de Cristo. Las antiguas civilizaciones la consideraban símbolo del amor y fecundidad.
La mitología griega cuenta que Hades, Señor de los infiernos, estaba enamorado de Perséfone, hasta el punto de secuestrarla por amor. Un día en el que la joven se encontraba recogiendo flores en compañía de sus amigas, junto a la fuente de Pergo y en el momento en que fue a coger un lirio, la tierra se abrió y por la abertura surgió Hades. Ante la sorpresa de todas, Hades ase por la cintura a Perséfone y la sube rápidamente a su carro negro tirado por corceles negros como el carbón, llevándosela a sus dominios. Su madre, Demeter, era tal la desesperanza por la ausencia de su hija, que lanzó una maldición a la tierra, produciendo una gran hambruna. Al tiempo, Zeus ante el dolor de Demeter, ordenó a Hades que devolviera a Perséfone, pero ya no era posible pues la muchacha había comido unos granos de granada, de la granada prohibida y por ello había quedado encadenada a él para siempre. Demeter consigue de Zeus que Perséfone permaneciera seis meses en los infiernos y los otros seis sobre la tierra.
Los egipcios la utilizaban como fruta, medicina e incluso para curtir y teñir cueros de amarillo. En Egipto la granada se introdujo a partir del Reino Nuevo, ya que es desde entonces cuando aparece regularmente en las mesas de ofrendas, y cuando empiezan a aparecer recipientes en forma de granada. Donde realmente se han encontrado granadas ha sido en las ofrendas funerarias de las tumbas. Es posible que las granadas existieran antes del Reino Nuevo, aunque no hay evidencia de ello.
Para el pueblo judío, la granada era símbolo de la concordia y estabilidad, aparece mencionada varias veces en Los árabes son los encargados de la introducir tan deliciosa fruta en España, difundiendo su culto y mostrar sus virtudes gastronómicas y medicinales. Ya en el siglo XIII, Gonzalo de Berceo la cita en uno de sus poemas, en el que la llama “milgrana” por su abundancia en granos
Antes de que los árabes conquistaran la península, ya se conocía como Garnata a una población, habitada sobre todo por cristianos y judíos, ubicada en lo más alto de la colina de lo que hoy es el Albayzin, que junto a Ilíberis (Elvira) y Castella, eran los núcleos de población más importante del territorio granadino. A su nombre se le atribuyen significados con poco fundamento histórico que se funde con la leyenda. Es a partir del dominio por los reyes ziries cuando se acrecienta la antigua ciudad de Garnata pasando a ser conocida con el nombre de Granada, siendo adoptada esta fruta con emblema y símbolo de la ciudad. Existe una leyenda sobre el nombre de Granada,; parece ser que hubo alguien que contemplando la puesta del sol desde la Alhambra , comentó que parecía una granada abierta.
Y si es cierto, que tanto la granada fruta, como la Granada capital son conocidas en el mundo, la una por su riqueza gastronómica y medicinal y la otra por su belleza y duende. Esta singular fruta aparece como símbolo y emblema de la ciudad y aparece representada como tal en su escudo y como símbolo de la Corona.

































