martes, 16 de noviembre de 2010

LA GRANADA: ESE FRUTO CARGADO DE EROTISMO Y RELIGIOSIDAD

                                                                        
Paseando, al comienzo del otoño, por el Paseo de los Tristes la escena es indescriptible; la naturaleza había cerrado sus ojos y como un pintor daliniano dejó su impronta en la ladera  de la Alhambra,  que tiene por espejo el barrio del Albaicin.  Al pie de la misma trascurre silencioso el río Darro a Dauro (por aquello de las pepitas de oro) y también conocido por el río de los gatos abandonados, que riega la frondosa flora formada por higueras, parras, pinos, fresas, moras, granados… y una gran variedad de plantas y árboles entremezclados de hoja caduca y perenne, que le da ese colorido mágico de pintura surrealista.

Entre esa variopinta flora del cauce del Darro destacan los granados, árboles de hojas lanceoladas, que llegando el otoño cambian su ropaje verdoso por  otra vestimenta  de un color crema amarillento, complementándose con la tonalidad rojo vivo violáceo de su fruto: la granada.

Palabra que proviene del latín pomum, “manzana” y granatus, “sembrado” debido a su forma y a la cantidad de semillas que alberga en su interior. Por esa definición,  hay escritores que afirman que fue esa manzana de granos rojo y blancos la que dio Eva a nuestro padre Adán. Es un fruto tan atrayente que hay un refrán que dice: granada madura, tentación segura

Su origen lo podemos encontrar en la Antigua Persia (actualmente Irán) y su historia es conocida varios siglos antes de Cristo. Las antiguas civilizaciones la consideraban símbolo del amor y fecundidad.

La mitología griega cuenta que Hades, Señor de los infiernos, estaba enamorado de  Perséfone, hasta el punto de secuestrarla por amor. Un día en el que la joven se encontraba recogiendo flores en compañía de sus amigas, junto a la fuente de Pergo y en el momento en que fue a coger un lirio, la tierra se abrió y por la abertura surgió Hades. Ante la sorpresa de todas, Hades  ase por la cintura a Perséfone y la sube rápidamente a su carro negro tirado por corceles negros como el carbón, llevándosela a sus dominios. Su madre, Demeter, era tal la desesperanza por la ausencia de su hija, que lanzó una maldición a la tierra, produciendo una gran hambruna. Al tiempo, Zeus ante el dolor de Demeter, ordenó a Hades que devolviera a Perséfone, pero ya no era posible pues la muchacha había comido unos granos de granada, de la granada prohibida y por ello había quedado encadenada a él para siempre. Demeter consigue de Zeus que Perséfone permaneciera seis meses en los infiernos y los otros seis sobre la tierra.  
Cada civilización  imprimía unos valores a la granada. Así  entre los griegos y los romanos, ocupaba un lugar destacado tanto en la mitología, como en la  gastronomía y en la cultura en general; los romanos consideraban a la granada, símbolo del amor y la fecundidad. Como nota curiosa cuando se celebraba una boda  romana, el tocado de la novia lo hacían de ramas de granado.
Los egipcios la utilizaban como fruta, medicina e incluso para curtir y teñir cueros de amarillo. En Egipto la granada se introdujo a partir del Reino Nuevo, ya que es desde entonces cuando aparece regularmente en las mesas de ofrendas, y cuando empiezan a aparecer recipientes en forma de granada. Donde realmente se han encontrado granadas ha sido en las ofrendas funerarias de las tumbas. Es posible que las granadas existieran antes del Reino Nuevo, aunque no hay evidencia de ello.
Para el pueblo judío, la granada era símbolo de la concordia y estabilidad, aparece mencionada varias veces en la Biblia. Los hebreos recurrían a la granada del delta del Nilo como alimento restaurador y refrescante del trabajo de la esclavitud. En el templo de Salomón aparecen cientos de granadas coronando la parte alta de los capiteles de las columnas. También fueron utilizadas como ofrendas en el templo, sobre todo  cuando la población tenia que pagar el diezmo a las autoridades religiosas, o sea tenían que pagarles la décima parte de la cosecha del vino, aceite, trigo… y granadas. La granada era el regalo de boda preferido por el número de granos de la misma, que les llevaba a ser representantes de la descendencia de la familia y de la continuidad de la tradición. Fue considerada tradicionalmente como símbolo del amor y de la fecundidad

Los árabes son los encargados de  la introducir tan deliciosa fruta en España, difundiendo su culto y  mostrar sus virtudes gastronómicas y medicinales. Ya  en el siglo XIII, Gonzalo de Berceo la cita en uno de sus poemas, en el que la llama “milgrana” por su abundancia en granos

Antes de que los árabes conquistaran la península,  ya se conocía como Garnata a una población, habitada sobre todo por cristianos y judíos, ubicada en lo más alto de la colina de lo que hoy es el Albayzin, que junto a Ilíberis (Elvira) y Castella,  eran los núcleos de población más importante del territorio granadino. A su nombre se le atribuyen significados con poco fundamento histórico que se funde con la leyenda. Es a partir del dominio por los reyes ziries cuando se acrecienta la antigua ciudad de Garnata pasando a ser conocida con el nombre de Granada, siendo adoptada esta fruta con emblema y símbolo de la ciudad. Existe una leyenda sobre el nombre de Granada,; parece ser que hubo alguien que contemplando la puesta del sol  desde la Alhambra, comentó que parecía una granada  abierta.

Y si es cierto, que tanto la granada fruta, como la Granada capital son conocidas en el mundo, la una por su riqueza gastronómica y medicinal y la otra por su belleza y duende. Esta singular fruta aparece como símbolo y emblema de la ciudad  y aparece representada como tal en su escudo y como símbolo de la Corona.



                                                              
PD. Falta un poquito, No tardará en publicarse. Un poquito de paciencia. Gracias

6 comentarios:

  1. Un texto muy interesante sobre la granada. Espero la segunda parte. Abrazos

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  2. Estoy en ello Ligia, espero poder hacerlo pronto.

    Gracias por visitarme y un abrazo muy fuerte de Guillermina

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  3. Por eso del mirar, pero no ver, hace unos días me fijé que el símbolo del hospial san Juan de Dios es una granada. Buscando en en la red he visto que dicho santo murió en Granada. Acaso de ahí el emblema.

    Interesante historia de la granada, ese fruto tan sano y tan poco consumido, a mi entender.
    Hace unos días me trajeron dos y las abrí y extraje el grano y luego, con una cuchara me las comí:) ummmmm, riquísimassss.

    Besos y granadas y Granada.

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  4. Fue creador de la orden de los Hermanos Hospitalarios y realizó un acto considerado milagroso pues salvó de las llamas a los enfermos que había en el Hospital que el fundó al que dedicó toda su vida. Tenía gran cariño a esta ciudad, por lo que no es de extrañar que pusiera en el emblema una granada. Incluso en lo que es hoy una capillita, que en otros tiempos fue lugar de venta de libros de san Juan de Dios, situada en la calle Elvira, está también presente la granada. Es muy normal ver la granada impresa en logotipos de lo más variopinto, en comestibles,comercios, empresas...

    Una forma de saborear la granada, rápida, refrescante y sabrosa es: Desgranas una granada la pones a macerar unas horillas en el frigorífico, con vino dulce de Málaga y azucar, y te aseguro que no se te olvida, que repites.Pero el vino que sea de Málaga.

    Un abrazo granado Nina

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  5. No se por qué razón desapareció el comentario así que intentaré repetirlo.
    Te decía que no soy consumidora de granadas quizás porque no es fruta que se de en mi zona, pero que a partir de ahora las miraré de otra forma después de leer este interesante artículo porque historia tiene y muy interesante.
    Anuncias una continuación y yo estaré atenta para no perdérmela.
    Buen fin de semana.

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  6. No te preocupes por el comentario como ves está enterito. A mi me encantapero hay una cosa que me molesta y es pelarla, aunque hay un método poco ortodoso pero efectivo, darle un puñetazo, no un golpe, un puñetazo bien dado te aseguro que los granos solitos caen en el plato.Después el vinillo de Málaga y el azucar,¡riquísimo! hay muchas recetas pero esa era tradición familiar y es la que tomo.

    Abrazos Guille

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